Coaching para la motivación: no es lo que harías, es lo que haces
Cinco ranas estaban sentadas sobre una rama. Una decidió saltar. ¿Cuántas quedaron?
La cinco siguieron sentadas.
Que una cosa es pensar y otra muy diferente hacer lo refleja hasta la sabiduría popular y refranera, del dicho al hecho, pues eso. El buen coaching muestra que la motivación de las personas no es lo que dicen que harían, sino aquello a lo que se dedican de forma cotidiana.
Y es que la motivación no tiene que ver con el estado de ánimo o con la grandilocuencia de las declaraciones y de los planes. Una persona motivada para hacer algo es… la que tiene motivos para hacer ese algo.
Muchas personas se levantan cada mañana sin ganas y desanimadas para ir al trabajo, pero van, porque tienen motivos para acudir, especialmente los relacionadas con la necesidad económica.
El ánimo y la motivación son dos factores no necesariamente vinculados. Se puede estar muy contento y no hacer lo que se debe, y cumplir con las obligaciones a pesar de un humor pésimo. Ya mostramos metafóricamente la diferencia entre animar y motivar con el anuncio de los 1440 segundos.
Ayer leía en Blogempleo un estudio de Monster que concluía que la mitad de los españoles en paro se irían a trabajar al extranjero. Joanka me decía en Twitter que “en condicional también nos iríamos muchos de los que no estamos en paro.” Luis Valero, uno de los responsables de Conducta.org, realizó un estudio, si no recuerdo mal, sobre la relación entre el decir y el hacer: ¿cuáles son las condiciones en que las intenciones declaradas es más probable que controlen o determinen el comportamiento posterior?
Cuando nos encontramos en contextos sociales hay más posibilidades de que nuestras intenciones declaradas no tengan que ver con nuestra motivación real, como ejemplifica el relato de la anfitriona y el pianista, uno de mis preferidos. En un contexto de cambio de año o de estación (por ejemplo, tras el verano) millones de personas deciden de repente cambiar o mejorar sus vidas, pero lo hacen influidas por la presión social y no por el autoconocimiento de sus verdaderos intereses personales o profesionales, y sin usar métodos de planificación que faciliten y aseguren el éxito de esas intenciones.
No busques tu motivación en condicional, no dediques tiempo a lo que harías. Encontrarás fácilmente tus intereses indagando en lo que ya haces cotidianamente, todos los días.
Si quieres estar más motivado, el coaching conductual te dirá descubre qué te gusta hacer de lo que ya estás haciendo y dedícale más tiempo.
Sí, ya lo sé, la vida es dura y está llena de obligaciones y sinsabores. Pero no malgastes tu vida esperando que surja la motivación; organiza tu vida alrededor de lo que te apasiona ahora, aunque sea un poquito, y ponte con ello, como la afiladora de lápices. ;)
Luego siempre habrá tiempo para mejorar tu productividad, pero eso es otra historia. Y, como siempre, recela de los supuestos expertos del coaching y la psicolabia que te ofrecen mejorar tu vida como por arte de magia, en poco tiempo y sin esfuerzo. Ya lo dijo Woody Allen:
He tardado 10 años en alcanzar el éxito de la noche a la mañana.
La imagen, del blog de Dani Seuba
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